PROBLEMAS DE APLICACIÓN DE TEORIAS PSICOPEDAGOGICAS EN EL AULA ESCOLAR

 

Las teorías psicopedagógicas se ocupan, básicamente de la naturaleza, las condiciones, resultados y evaluación del aprendizaje que se realiza en el salón de clase; algunos de los paradigmas con mayor frecuencia aplicados en el aula por parte de los docentes son: paradigma conductista, paradigma cognitivo, teoría psicogenética y enfoque sociocultural.

Ninguno de ellos ha sido creado recientemente, todos surgieron a partir de los trabajos e investigaciones realizados durante la primera mitad del siglo pasado, de tal forma que, los docentes que actualmente nos encontramos en servicio debemos tener conocimiento pleno de cada uno de los sustentos teóricos en que están fundamentados estos paradigmas; sin embargo,  la practico docente nos muestra otra realidad.

Cada una de las teorías psicopedagógicas arriba mencionadas aporta grandes beneficios al proceso de aprendizaje escolar, cuando son aplicadas siguiendo sus principios teóricos, pero con mucha más frecuencia de lo aceptado los docentes desconocemos estos principios y nos trae como consecuencia que dentro del aula escolar se practique una diversidad de supuestos conocimientos sobre las teorías psicopedagógicas de las que muy apenas se tienen nociones.

No basta sólo con buscar los métodos de enseñanza más eficaces, que pueden describirse tan sólo en términos de las características del acto de enseñar y que no puedan relacionarse con las leyes del aprendizaje, esto solamente es  desechar tiempo y esfuerzo.

Durante los últimos años se ha hablado mucho a cerca de formar alumnos críticos, analíticos, reflexivos que construya su aprendizaje; pero, ¿acaso los docentes cubrimos este perfil?

Desde hace tiempo se ha criticado bastante la práctica de la escuela tradicionalista que se fundamenta principalmente en el paradigma conductista, sin embargo hoy día es este enfoque el que más se observa en las aulas escolares; el maestro sigue siendo el poseedor del conocimiento, el que disciplina, el que indica qué y cómo se debe de aprender, el que finalmente, conduce al alumno; seguimos llevando a la práctica aquella educación bancaria tan criticada por Freire.

De acuerdo con Piaget, “el principal objetivo de la educación es crear hombre que sean capaces de hacer cosas nuevas, no simplemente de repetir lo que han hecho otras generaciones: hombres que sean creativos, inventivos y descubridores. El segundo objetivo de la educación es formar mentes que puedan criticar, que puedan verificar, y no acepten todo lo que se les ofrezca”.

El factor más importante que ha limitado el progreso en las escuelas, ha sido el escaso papel que el profesor se ha asignado a sí mismo, como difusor de conocimientos; muchas veces la enseñanza consiste principalmente en explicaciones y preguntas del docente y respuestas que los alumnos dan uno a uno y, a veces, a coro; en todo este proceso el libro de texto es el instrumento más visible de enseñanza y aprendizaje; raras veces se encuentran grupos de alumnos esforzándose en la búsqueda de conocimientos, o alumnos trabajando individualmente en investigaciones movidos por el interés personal; finalmente maestros y alumnos estamos inmersos en este vicio que aparentemente nos facilita nuestro trabajo y responsabilidad, y para salir de él se debe comenzar por cambiar la forma en que los profesores interactúan con los estudiantes en el aula, y los cambios deben basarse en el conocimiento sobre como aprenden éstos, ya es tiempo de que el docente se obligue a sí mismo a conocer de que manera las teorías psicopedagógicas le pueden ayudar a diseñar nuevas y mejores  herramientas de enseñanza y a crear mejores ambientes de aprendizaje.

En tanto esto no suceda no se podrá hablar de que el quehacer docente tiene un fundamento teórico-científico, sino más bien intuitivo y las exigencias de hoy día están reclamando alumnos críticos, analíticos, capaces de innovar y de resolver problemas, personas que sepan como aprender, con habilidades de comprensión, comunicación y razonamiento y sobre todo que desarrollen la capacidad de aplicar a si vida diaria lo aprendido dentro del aula escolar; sólo en este momento se podrá argumentar un aprendizaje significativo y podremos decir que las teorías psicopedagógicas están influyendo y se están reflejando e manera positiva en el desarrollo del proceso de aprendizaje de los alumnos, pues hasta el momento tal influencia es escasa.

Si se quiere mejorar la calidad de la educación se tiene que aplicar en el aula todo lo que se conoce sobre el ser humano como criatura inteligente que piensa y aprende; con mucha frecuencia se piensa en la imperiosa necesidad de modificar los contenidos curriculares, elevar el nivel escolar, aumentar la responsabilidad del profesor y la escuela; ero en ninguna de estas propuestas se indica la necesidad de cambiar la forma en la que los profesores enseñan y la forma como los alumnos aprenden en el aula.

Para mejorar la enseñanza y el aprendizaje en las escuelas, se tendrá que aplicar lo que se ha aprendido en las últimas décadas de investigación, sobre como funciona la mente humana (como pensamos, recordamos y aprendemos).

Aunque las teorías del aprendizaje no puedan totalmente instruirnos sobre la manera de enseñar, si nos ofrece el punto de partida más factible para descubrir los principios generales de la enseñanza.

AUTOR:

Evelyn Cortés Olvera

 

FUENTE. Observatorio Ciudadano de la Educación. Colaboraciones Libres              
Volumen V, número 205. México, octubre de 2005

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